Una década junto a Los Andes

Antonio Mozzone, médico del plantel profesional, cumplió 10 años como parte de la familia Mil Rayitas. "Estuve el 10% del Centenario", se rie Tony para el Sitio Oficial. Valía la pena este reconocimiento.

Las vivió todas. Ascensos, descensos, cambios de técnicos, Comisiones, planteles, categorías... Si hay alguien que conoce el presente cercano de Los Andes ese es Antonio Mozzone, el médico o "tordo" del plantel profesional. Tony llegó a Lomas durante el primer ciclo de Mario Rizzi allá por 2006 y a fines del año pasado, alcanzó los dos digitos. Sí, una década junto a Lomas...

No es común tanta continuidad en un mismo club de fútbol, ¿cómo recibiste estos 10 años?

Y es algo muy lindo. Uno lo vive desde dos lugares distintos. Primero lo estrictamente laboral y tomarlo con la seriedad que se merece, y lo otro es lo que uno disfruta  en un vestuario de fútbol aportando desde la parte médica. Con alegrías, tristezas, momentos de todo tipo, que terminan excediendo lo profesional.

Te tocó vivir ascensos, descensos, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

Los dos ascensos fueron inolvidables, pero el del 2008 me marcó mucho. Fuera de Lomas de Zamora, contra un rival difícil como era Chicago, ganando los dos partidos… Me acuerdo y me imagino otra vez la vuelta al Gallardón en micro, la General Paz, Camino Negro con todos los hinchas al costado. Y el de 2014 también fue especial y es como que uno tiene el recuerdo más fresco.

Más allá de lo profesional, ¿cómo es el día a día con los jugadores? ¿Te hiciste muchos amigos en el fútbol?

Somos todos buenos compañeros y la amistad se va forjando a partir de eso. Por supuesto que del plantel actual y de otros anteriores mantengo una relación muy linda. Por ejemplo, de ese campeonato que decía recién, hay futbolistas que dejaron de jugar y es el día de hoy que me siguen llamando, por ejemplo el Beto Yaqué, el Conejo Bergés, el Kily Vega…

¿Qué fue lo más llamativo que te pasó cuando te tocó ingresar a la cancha a atender a un jugador?

La verdad que yo me trato de abstraer, pero una de las anécdotas más graciosas fue cuando volvía de atender a un futbolista al banco de suplentes y me pegaron un botellazo tremendo en la cabeza. Y lo peor que es había sido un jugador nuestro, el señor Diego Cisterna, que estaba tratando de sacar el agua afuera de la cancha. Increíble.

Te tocó recorrer muchas canchas del Interior, ¿dónde te sentiste más visitante?

De lo que yo viví, Atlético Tucumán es la cancha más complicada. Hace poquito tuvimos que ir a jugar con ellos cuando estaban por subir a Primera y había un clima terrible. Y en el 2008, lo mismo. Nos ganaron en el final, en un partido que terminó en incidentes. Pero sí, Tucumán tiene una cancha imponente.

¿Alguna locura de un técnico que se pueda contar?

(risas) Uf, hay de todo… Son todas personas y cada uno tiene su carácter distinto. Desde serios, a entrenadores que hacen bromas en el banco. Pero prefiero no dar nombres para no quedar ni bien con algunos ni mal con otros, jeje.

El otro día posteabas algo en tu cuenta personal de Facebook que te tocó vivir el Centenario desde adentro. ¿Sos consciente que 10 de los 100 años del club estuviste acá?

El 10% estuve yo y aunque parezca poco, es mucho. A medida que va pasando el tiempo uno va tomando más noción de la importancia que tiene haber estado presente. La fiesta fue increíble y en un momento del club, en todo sentido, muy bueno.

 

Jueves 12 de Enero de 2017 | Fútbol Profesional

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