20 años, 20 historias: Ferrer se calza el traje de ídolo

En el Florencio Sola, el goleador Milrayitas se terminó de ganar los corazones de los hinchas con sus goles que rompieron con 14 años sin alegrías en el clásico.

Por Pablo García

Imágenes: Gentileza de Paul Bordis y Pablo Varela

 

En la primera etapa del torneo, Los Andes merodeaba la mitad de la tabla y hacía la diferencia de visitante con triunfos ante Almagro, San Miguel y Arsenal; una especie de “media inglesa” pero al revés: se ganaba afuera y se empataba en Lomas, donde incluso había sido derrotado por el Halcón. Sin embargo, hasta ese momento, la mente estaba puesta en evitar pasar sofocones con el promedio, y para ello el equipo no se desesperaba, buscaba el momento para la estocada, y se valía su juego aéreo: la mitad de los goles los había convertido de cabeza.

Y aprovechando la andanada de buenos resultados fuera de casa, el Milrayitas esperó hacer lo mismo en la fecha 12 que lo cruzaba con su gran clásico Banfield, en Peña y Arenales. Buscaba torcer la historia que se interponía allí, donde el conjunto de Lomas no conseguía un triunfo desde la  última fecha del torneo 1985, con goles del ‘Tigre’ Benítez y el ‘Negro’ Molina, resultado que lo clasificó aquel Reducido.

Otro condimento especial era Rubén Darío Ferrer, quien previo a la iniciación del torneo tuvo varios tironeos y una disputa encarnizada entre Banfield y Lomas de Zamora para quedarse con sus servicios. El delantero finalmente acordó con Los Andes, no solo por un contrato más seductor, ni tampoco el convencimiento de los dirigentes. Antes de sellar su vínculo hubo palabras del mismo Jorge Ginarte pero también una ráfaga intuitiva para que cuando parecía que firmaba para los vecinos, los dejara angustiados sin poner el gancho.

Ante un marco espectacular en la cabecera visitante que reconoció a Adrián ‘Loco’ González por su paso por el club a pesar que había cruzado de vereda y lucía la banda verde, Ferrer solo hizo esperar poco más de 10 minutos para hacer delirar a su público con la apertura del marcador. El zurdo anticipó al arquero José Miguel y al lateral Salvatierra y se llenó la boca de gol, tras un gran centro de ‘Cuca’ Arce, quien conocía muy bien ese terreno.

Desde allí, el conjunto lomense alzó sus pilares de su juego que tenían como puntales el sacrificio y frialdad en la cabeza, ante un rival desorientado. La solidez defensiva estuvo representada por varios cruces del ‘Flaco’ Nasta que levantaron la tribuna visitante; el manejo del juego y tiempos por Mauricio Levato y para hacer daño al arco local estaba el goleador Milrayitas, muy bien acompañado por Caiafa, Romero y el ya nombrado Arce.

Así como en la primera parte, Ferrer volvió a romper los corazones de los simpatizantes de Banfield y a enamorar a Lomas, al ampliar las cifras también en tan solo diez minutos pero ahora del complemento. Pelotazo-centro de Germán Noce desde casi media cancha al área que el 9 bajó de pecho la redonda y la tocó suave ante la salida de Miguel.

Luego el escenario se enrareció. Cuando parecía que la visita iba a seguir estirando más la ventaja, inadaptados ubicados en la tribuna lateral Eliseo Mouriño, lanzaron un pedazo de mampostería que lesionó a Germán Noce, quien sufrió una escoriación en el hombro derecho con desvanecimiento por un cuadro de hipertensión, según había afirmado el recordado médico Carlos Cocciolo, que atendió al jugador durante cinco minutos. Al recuperarse, el mismo futbolista dio su consentimiento al árbitro Juan Pompei para que continuara el partido.

Sin embargo, cuando se iba a reanudar el juego, otro cascote y una varilla cayeron al campo de juego, lo que motivó al árbitro de inmediato suspender el partido por faltas de garantías, pese a los 220 efectivos policiales contratados por el local. En el vestuario, aún con sangre en su hombro lastimado, Noce dijo que la piedra no le partió la cabeza porque vio el proyectil en el aire y giró a tiempo.

Allí comenzó el primer gran festejo de la temporada con los hinchas quedando afónicos de tanto cantar y agitados de celebrar, que se llevaron como premio no solo del triunfo después de 14 años en el Florencio Sola sino las camisetas que les ofrecieron los futbolistas, tras decretarse la finalización.

El destino quiso finalmente que Ferrer firmara para Los Andes y ese maravilloso domingo en menos de 70 minutos, lo catapultó a ser ídolo luego de sus dos festejos ante el Taladro, aunque previo al clásicos había convertido otros cuatro tantos. “El fútbol es así. Acá en el club me mejoraron la oferta y además, sin hablar mal de Banfield, sabía que era un grupo que quería triunfar: le agradezco mucho a Los Andes, que le pagué dejando la vida en cada partido”, dijo Ferrer  que se terminaba de ganar a los simpatizantes del Milrayitas.

Ante una gran una incertidumbre que había marcado el comienzo, aquellos perfectos desconocidos que quizás no tenían lugar en Primera y hacían sus primeras armas en la categoría B Nacional, daban su primer gran golpe ante Banfield de la mano de su goleador. “En Los Andes fui de menor a mayor y luego pude explotar definitivamente”, señaló Ferrer, que tiempo después le convertiría nuevamente al Taladro, en aquellos cuatro importantes goles que marcó en el Reducido final que llevaría al club a jugar la máxima categoría. Pero ya para ese tiempo, el delantero se había ganados los corazones Milrayitas.

 

Capítulos anteriores:

20 años, 20 historias: el padre de la criatura

20 años, 20 historias: Un comienzo a pura humildad

 

Domingo 7 de Junio de 2020 | Datos y Estadísticas

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