“Aquel ascenso fue uno de mis logros más importantes”

Al cumplirse el 21° aniversario, Seba Salomón hace un repaso de cómo vivió aquel torneo que llevó al Milrayitas a la máxima categoría de AFA: el juego, el esfuerzo y la juventud, como ejes del ascenso, junto a un cuerpo técnico de excelencia.

 

Cumpliéndose 21 años del ascenso a Primera de Los Andes, ¿Cómo recordás tu llegada al club y qué aspiraciones tenía en un principio aquel equipo?

Tras la salida de Mario Gómez en Lanús, los pibes que habíamos subido al plantel profesional no tendríamos chance. Así me cedieron a préstamo a Los Andes pero nunca me dijeron que estaba a prueba. Jorge Ginarte organizaba las pruebas en Villa Albertina y nosotros rendíamos examen todos los días. A la hora del armado, fueron muy claros que la prioridad era salvarse del descenso, con un plantel profesional de bajo presupuesto, de muchos jugadores a préstamo y casi sin experiencia, que se sumaron a una base muy pequeña del torneo anterior. El primer compromiso fue no descender y en el camino fuimos ganando confianza.

¿Qué fortaleces tenía aquel equipo desde los futbolístico para revertir esa situación y finalizar como protagonista del Nacional B?

Había muy buenos jugadores desde lo individual. Sin embargo, todos los futbolistas del plantel estaban comprometidos a la hora de jugar, ocupar un lugar en el banco o no ser citado. Dentro del campo se plasmaban las dos cosas: el juego colectivo y el esfuerzo para recuperar la pelota, incluso hasta Romerito, quien era uno de los que más resaltaba desde lo técnico. Al salvarnos del descenso y entrar en el reducido ya pensábamos que todo era ganancia porque no teníamos otros compromisos por ascender. La presión no era nuestra y se la cedimos a otros equipos formados para llegar a Primera. Así fuimos pasando obstáculos y esto hizo que la inexperiencia no jugara en nuestra contra.

Ahora en tu nueva etapa profesional, ¿Cómo evaluás el trabajo de Jorge Ginarte y cuáles conceptos tomaste?

En la actividad, uno va rescatando lo bueno de cada entrenador. Jorge era un técnico que cada lunes te comenzaba hablar del rival con las charlas técnicas y a mí me daba la tarea de marcar a los enganches, de aquellos años con esquemas más rígidos. De Ginarte copie los trabajos en espacios reducidos, que era raro de ver en ese momento, y su conducción junto al cuerpo técnicos, quienes descomprimían entresemana para llegar a los partidos mucho más relajados.

¿Qué recordás de aquellos momentos previos a la finalísima con Quilmes?

Salíamos siempre del hotel de Constitución cantando y eufóricos sin pensar en el resultado. Nos sentíamos con mucha confianza y ganadores por la atmosfera vivida en el plantel. En lo personal, más allá del compromiso propio en el campo de juego, delegaba responsabilidades en otros compañeros más experimentados. Desde el primer momento, el equipo se sentía campeón a la hora de disputar la final en Quilmes, tras cosechar un muy buen resultado en Lomas.

¿Cómo transitaste en partido tras el penal que le cometiste a Giampietri y que derivó en el gol del Cervecero?

Quise salir jugando y terminé cometiendo un penal que puso a Quilmes a tiro de igualarnos en el resultado global, con por disputarse casi un tiempo y medio de juego. Encima el local se nos venía encima. En el entretiempo, las palabras de Jorge (Ginarte) me dieron tranquilidad: “Si tenés que volver a salir jugando, hacelo, porque no podés tirar todo el buen año transitado por una sola jugada. Ese penal no va a manchar los doce meses de juego cosechado”. Esas palabras me tranquilizaron. En el complemento el Gordo acomodó las fichas y pudimos contener a Quilmes. Por supuesto que el grado de responsabilidad era grande y me pesó aquella acción, pero en el segundo tiempo salí más liberado y pude estar más tranquilo.

¿Qué significó en lo personal aquel ascenso y ganarte rápidamente el cariño de la gente?

Si bien Lanús me adoptó como hijo en su casa de chico, Los Andes me abrió las puertas para mostrarme como futbolista y hoy lo hace como técnico del primer equipo. Por eso estoy eternamente agradecido al club. No es fácil traer a un pibe de 18-19 años y meterlo a jugar en el primer equipo en aquel Nacional B con equipos fuertes y muchos futbolistas consagrados. Jorge me dio la oportunidad en mi juventud de hacerme cargo de la mitad de cancha y Los Andes de mostrarme como jugador. Por eso el agradecimiento a esta institución, donde uno sabe que ha dejado una huella. Uno de mis logros más importantes fue aquel ascenso del 2000, junto con el campeonato logrado en Primera con Lanús.

¿Qué paralelismo haces de este equipo actual y aquel del ascenso?

Entre las comparaciones y puntos en común hay buen pie, un gran grupo humano y muchos futbolistas jóvenes, que se asemejan mucho a Los Andes del ascenso a Primera formado por Jorge Ginarte. Quizás a diferencia, hoy en el equipo tenemos mucha más salida desde la iniciación con Brey y más triangulaciones; mientras el conjunto del 2000 era más directo porque jugaba con otro dibujo. Sin embargo, ambos mantienen la idea de ser protagonistas e ir a buscar los resultados.

 

Viernes 16 de Julio de 2021 | Fútbol Profesional


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