El hincha Nº1

Previa diferente. Esta vez fuimos a buscar a un protagonista del banco de suplentes. ¿Entrenador? No, a Damián Palamara, médico pero ante todo enfermo de Los Andes. "Soy un privilegiado", dice a la espera del Cele.

 


El sentimiento de un hincha en estado puro. Se llama Damián Palamara, es uno de los dos médicos del plantel y entiende como pocos este mundo Los Andes. De familia lomense hasta la medula, hoy se da un gusto grande. Jugar y vivir desde adentro el partido con Temperley. “Soy un privilegiado”, se emociona mientras distribuye parte de su colección de camisetas sobre el césped del Gallardón. Y no es para menos. Este martes desde las 20 allí estarán depositadas sus ilusiones. Las ilusiones de los miles de Milrayitas que esperan un triunfo sobre los vecinos de Turdera. ¿Un clásico? No, qué va. ¿Entonces? “Es un partido que hay que ganarlo porque así lo demanda la historia”, retruca. El lo sabe, vos lo sabes, todos lo sabemos. A demostrarlo en el campo de juego, del otro lado de la línea de cal…


¿Cómo palpitas este Los Andes-Temperley?
Con mucha adrenalina, mucha carga emocional tanto adentro como afuera de la cancha. En mi caso estar en el banco de suplentes te genera sufrimiento, mucha tensión. Soy médico del plantel pero también hincha, así que se sufre X 2. 

Hace casi un año que estás trabajando en el club, ¿cómo fue recibir esa noticia? ¿se puede decir que cumpliste un sueño?
Mirá, al principio, fue algo difícil. Yo estuve trabajando durante 13 años en la Primera de San Martín (Burzaco) y en varias oportunidades me ofrecieron ser médico de Los Andes y por una cuestión de sentimientos no me animaba. Pero bueno, el año pasado apareció una nueva chance, lo hablé con mis seres queridos y acá estoy. Con toda la alegría, toda la felicidad. Es el mejor trabajo que podía tener.

¿Cómo es gritar un gol desde el banco?
El grito es exactamente igual como lo hago en la tribuna solo que en vez de abrazarme con mi padre y mis hermanos me abrazo con los jugadores. Realmente lo grito con todo. Es algo único.

Se te nota emocionado...
Es que es así. Ver las tribunas colmadas, por ejemplo como en el partido contra Chacarita, es algo que no tiene explicación. A veces hasta me dan ganas de llorar. Estar ahí, saber que soy un privilegiado, me da mucha emoción.

Tu familia tiene una historia de larga data acá el club. Contanos un poco de qué se trata…
Sí, mi abuelo, además de ser tesorero, fue uno de los fundadores y muy amigo de Eduardo Gallardón. Mi papá en el año 94` estuvo de secretario en la Comisión Directiva y logró el ascenso al Nacional B. Después un tío abuelo fue jugador, ahora me toca a mí como médico del plantel profesional…

O sea que de chiquito mamaste la cultura de ser hincha de Los Andes…
Tal cual. Yo nací, me hice socio y siempre en mi casa hablamos pura y exclusivamente de Los Andes. Nosotros somos todos varones y nos juntamos para hablar del club. Es lo que consumimos y lo que más queremos. La camiseta la llevamos en la piel.

Hablando de camisetas. Acá trajiste varias para la producción. ¿Alguna debe ser tu favorita?
Y cada una tiene lo suyo. Campañas, jugadores que marcaron una época, partidos, momentos inolvidables… Por ejemplo la del 94`, la del ascenso a Primera, la que usamos cuando se inauguraron las luces con Tigre en un empate 3-3… Todas son especiales.

Volvemos a Temperley. Siempre está el debate: ¿es un clásico?
No, solamente es un partido especial. Todos sabemos que nuestro clásico es un equipo que tiene la camiseta Verde y Blanca y no lo voy a nombrar… Si bien enfrentar a Temperley siempre tiene un plus, no es un clásico. Es otro y bien sabemos cuál es.

¿Cuál es el encuentro qué más recordás viviéndolo en una tribuna?
El 3-0 en cancha de ellos cuando los desafiliaron. Sin dudas me marcó. Fue emocionante por el partido en sí y por las sensaciones que dejó. Me acuerdo que fui con mi padre, con mis hermanos. Fue único.

En la ronda pasada te tocó estar adentro de la cancha, ¿ahora vas por la revancha?
Sí, la verdad que me quedé con un sabor amargo porque no era para perder, pero ya está. Ojalá que tengamos revancha y podamos quedarnos con una victoria.

 


FOTO: El tordo cubre de recuerdos el área que da a la Cabecera local. "No quise traer todas las camisetas porque los chicos me iban a cargar", dijo.

 


 

 

Martes 16 de Abril de 2013 | Fútbol Profesional

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