Un año en la sede

En manos de sus legítimos dueños, uno de los hechos más importantes que vivimos en casa fue la entrega de medallas de nuestro colegio Ejército de Los Andes y el Jardín Bichito Rojo.

 

Por Leo Simonetta


Desde hace muchos años que un acto tan emotivo como es la entrega de medallas para los egresados, podía verse opacado solo por los imprevistos del clima. En esta oportunidad había un espacio físico que podía vestirse de fiesta para tamaño evento, el Salón principal de la Sede.

Por un extraño guiño del destino me tocaba vivirlo de cerca. Mi hijo egresaba del Primario y a esa carga emotiva que significa el solo hecho de despabilarse y descubrir que definitivamente estaba creciendo, se sumaba la lucha junto a mis amigos del Grupo Sede en pos de la recuperación y el aval de la CD para llevarla a cabo que con cada uno de estos acontecimientos reforzaba la convicción que el camino elegido era el correcto.

Decidí disfrutar el acto sólo, desde ese “anillo” que rodea en el piso superior al salón de fiestas, una especie de réplica seguida por el ex concesionario  de los reservados del ochentoso boliche Central Park. Sabía que ese nudo en la garganta que me provoca el himno nacional y no me deja llegar a cantar mas allá de: “Sean eternos los laureles…”  iba a ser imposible de sostenerlo sin un paquete de Carilinas a mano. 

Fue buena la elección. Desde arriba todo se veía distinto;  abuelos, padres, tíos, hermanos, cientos de personas; la gran mayoría de ellos pisaba por primera vez nuestra Sede, disfrutando de la entrega de medallas y diplomas en un lugar que forma parte de la historia de nuestro club, pero que estaba oscuro, desconocido y abandonado durante tantos años.

A tan solo dos días del 23 de Mayo, histórico primer Aniversario de la Recuperación de la Sede, este recuerdo forma parte de una serie de hitos que permanecerán guardados  eternamente en la memoria de todos y cada uno de los que sentimos por Los Andes un amor incondicional.
 

 

Martes 21 de Mayo de 2013 | Info Diaria


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