A 9 años del ascenso a la 'A': Penúltima gran alegría...
Jueves 16 de Julio de 2009
Breve reseña de los festejos del 2000. Por siempre inolvidable...
 
Por Paul Bordis

"¡EN LA CANCHA DE QUILMES VAMOS A GANAR, Y LA VUELTA, Y LA VUELTA VAMOS A DAR!"

El grito ilusionado que rezaba el público Milrayitas luego de vencer en el Gallardón a Quilmes, por 2 a 0, en el marco de la primera final del Reducido a Primera. Los Andes, que se había formado para salvarse del descenso, se encontraba a un escalón del sueño más ansiado, el Ascenso a Primera División. Un torneo donde el conjunto de Lomas de a poco iba tomando protagonismo, que de los 42 partidos disputados en el año sólo había perdido 3. Un equipo que le hizo fuerza hasta a Huracán y en el mismísimo Ducó le ganó 1 a 0 al cuco del Nacional.

Un conjunto muy esperanzado que venía con toda la ilusión en el Reducido, después del cachetazo ante Quilmes por 3-3 donde Los Andes ganaba por 3 a 1 y en los últimos 5 minutos se lo empatan increíblemente. Pero Los Andes dejó esa espina de lado y llegaba a la final en Quilmes invicto (llevaba 630 minutos sin goles en contra) en el Reducido, comenzando los octavos de final empatando 0-0 en Mendoza ante Independiente Rivadavia y en Lomas lo vencería por 2-0, luego los cuartos de final ante Almagro, un empate 0-0 en José Ingenieros y una victoria por 1-0 en Lomas. El próximo compromiso, en las semifinales, era el clásico, ante Banfield. Primero un 0-0 en el Florencio Sola y unos días más tarde, en el partido más importante en la historia de este clásico, Los Andes se imponía 2-0 en el Gallardón y dejaba al Taladro sin chances, se desataba la fiesta en Lomas y el público banfileño no se bancó la derrota, suspendiendo el partido. Los Andes ya había llegado a la final del Reducido por el segundo Ascenso a Primera.

El sábado 8 de julio, en el Gallardón comenzaba a hacerse realidad el gran sueño, Los Andes le ganaría por 2 a 0 a un Quilmes especulador con la ventaja deportiva (que venía de perder el ascenso a manos de Huracán) por la primera final del Reducido. Con el gol de Rubén Ferrer, a los 18 minutos del segundo tiempo, el partido se convirtió en un monólogo del Milrayitas, tanto insistió, que luego de una corrida fenomenal y centro de Dezotti, con complicidad de Lema (arquero de Quilmes), el Cuca Arce, con alma y vida empujaba la pelota hacia la red. El equipo de Jorge Ginarte había dado el primer paso hacia la Primera División. La revancha sería en Quilmes ocho días después.


Domingo 16 de julio, Estadio Centenario de Quilmes.

Los Andes llegaba con ventaja a la segunda final del Reducido por el segundo Ascenso a Primera. Una multitud acompañó al equipo Milrayitas, cerca de 10000 almas en la tribuna visitante alentando a Los Andes. Llegaría el gol de penal del Pirata Czornomaz a los 17 del primer tiempo, luego de una infracción por parte de Salomón a Giampietri. Los Andes tuvo el empate después de un error de la defensa cervecera, un remate de Ferrer que Lema despejó con lo justo, luego otra situación clara, también de Ferrer, sólo que no pudo cabecear bien y quebrar la defensa de Lema en el arco. Quilmes manejaba la pelota e intentaba urgentemente ponerse 2-0. Contó con situaciones para hacerlo, como la que se pierde Ceferino Díaz en el área chica, un remate de Baigorria que había superado a Sala y que despeja en la línea Bressán, un sablazo de Balanda que Sala retuvo ahogando el grito del público Cervecero. Y Quilmes llegaba, pero no podía, una y otra vez se estrellaba contra una muralla. Llovían los centros en el área de Los Andes, pero Sala, siempre atento, dejó inútil cualquier situación de peligro del cuadro de Rezza. El desgaste de Quilmes fue aprovechado por el conjunto de Ginarte, que intentaba con "alma y corazón" controlar la pelota y manejar el partido. El esfuerzo sería compensado faltando 8 minutos para terminar el partido, gracias a una corrida electrizante de Pieters, quien tomó la pelota cerca de la mitad de cancha y puso la pelota en el fondo de la red luego de un suave zurdazo ante la salida de Lema, decretando el 1-1 definitivo y el retorno de Los Andes a Primera División luego de 29 años. El partido se suspendió a los 44 del segundo tiempo, pero poco le importó a la parcialidad y al equipo milrayitas que deliraba y no podía creer que se había cumplido el sueño, el sueño de ver a Los Andes en Primera, sin dudas, una de las jornadas más felices de su historia, la más importante en estos últimos tiempos.

Después del partido y de que el público haya dejado solitario el estadio, los jugadores dieron la vuelta olímpica a oscuras en el Centenario, pero esa no sería la única fiesta. La concurrencia que se había hecho presente en el Centenario, se dirigía sin escalas al Gallardón a celebrar el ascenso, esperando la llegada del micro con los jugadores, pero ese día no había micro, los jugadores llegaban en un autobomba cedido por los bomberos voluntarios de Lomas, pero debido a la gran cantidad de gente que había en el campo del Gallardón y a la humedad y mal estado del campo de juego, el autobomba no pudo dar la vuelta olímpica, se clavó en el terreno. Igual eso no fue excusa para el público milrayitas que copó totalmente el estadio, 30000 almas festejando un Los Andes de Primera, cantando y agradeciendo al equipo este logro, dando la vuelta olímpica a pie con los jugadores en la noche loca del 16/07/00 en Lomas. La alegría se había congregado en el Gallardón, cientos de fuegos artificiales adornaban la noche de colores, miles de banderas le daban color a una jornada inolvidable, abuelos, papás con sus hijos celebrando un ascenso que no se podía creer, todos ansiosos por ver a Los Andes codeándose con los más grandes. Todos viviendo una fiesta histórica, que no se borrará nunca de nuestras retinas, por eso, aunque es difícil de explicar, es tan lindo ser de Los Andes...

Ojalá estos recuerdos sean realidad de nuevo en algunos pocos años, mientras tanto, recordaremos con gran felicidad este glorioso día.